viernes, 4 de julio de 2008

Ciudades humanas

Plaça de Comerç


El electrico


Vespa y calle 

Ventanas urbanas
A adoçar a sua vida... carmelita pasteleria.


Cidade de fados

Una vez mis pies se han posado en la vieja Lisboa, no puedo sacarme de la cabeza a mi favorita Valparaíso, la que me hizo escribir poesía por primera vez. Podríamos enumerar miles de cosas en que no se parecen, pero no son importantes, pues lo asombroso son los parecidos. En lo construido y en lo intangible.

Ambas ciudades de orígenes vernáculos, pero tremendamente abiertas, como es propio de una gran ciudad portuaria. Ciudad realizada por y para el hombre, la escala humana, la individualidad llevada a cada rincón a través de los colores, las texturas, los materiales, los cerros... &c. desarrollando no obstante, una homogeneidad abrumadora que te hace respirar el mismo aire en cada rincón. El contexto histórico de la ciudad del puerto que otorga monocromía en todos sus tejados. Por que lo hemos olvidado?! Recorres callejuelas y no sabes donde estás, pero no estás perdido, pues estás exactamente donde quieres estar, en la ciudad. Ciudades que mezclan de forma perfecta al habitante y al visitante, perfectamente entrelazados sin alardes ni disfraces innecesarios, pues lo que se muestra es una realidad, una vida de mar donde el único horizonte es el de la vida.

...de aire marino, ciudad de puerto, 
...de callejuelas y cerros inciertos, texturas en mis pisadas.
...esforzado tranvía, aire latino, 
...en las espaldas de Europa pero a las puertas del mundo de mi cabeza.


Lisboa/Verano 2008

continua...

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