sábado, 30 de enero de 2010

azul profundo

Echo de menos esos perfectos días cualquiera. Aquellos que estaban repletos de perfectas nimiedades. Esos días nunca planificados y vividos como si se hubiesen esperado todo un año. Hoy, vivo el anti-día cualquiera. Un día negro y previsible, una completa lata. Las canciones se hacen eternas, no acaban nunca, y solo pareciera afectarme a mi. Echo de menos una sonrisa sincera. Echo de menos espontaneidad en los ojos. Caras infinitas, imposibles de captar. Eso nunca más lo encontraré, lo sé.
Sé que me equivoco cuando lo hago, como un péndulo perpetuo, me equivoco y me equivoco. Cada mañana ahora es rara, y no las quiero. Sale el sol pero hay poca luz. Echaba de menos manchar de carbón de nuevo, pero no vale el precio.
Me va a costar encontrar un simple día cualquiera. Retiraré mis pensamientos en la soledad constante de la ola y en el mas profundo azul para poder aislar mi cabeza que me mata. Donde compro tapones para no escucharme un rato. De un tiempo a esta parte mataría por eso, silencio, pero de mi cabeza.
Tendré que volver a levantar la cabeza y agudizar el ojo para ver el mundo a través de filtros cada vez más realistas. Cada vez hay menos sueño y cada vez más cabeza.
Si pudiera retroceder en el tiempo solo elegiría no herir, pues cada herida ajenaes una propia aún más profunda.
He vivido, he vivido mucho y nada, y de nada me arrepiento. Los porrazos son cada vez más dolorosos, pero cada vez te enseñan cosas más trascendentales. Me quedo con lo malo para sufrirlo y me quedo con lo bueno, para volver a vivirlo.

Mañana voy a ver grises, luego espero, con el tiempo, volver a ver colores.