El futuro: 100% agua
Estación "Delicias" de Carlos Ferrater
Después de sentir el sutil y agradable aroma del implacable café a 300 kilómetros por hora, la estación Delicias de Zaragoza me descubre observarla con ojos de sorpresa. Agrado, claro. Un gusto que sentía familiar. La solución clara y rotunda que le dio el despacho de Carlos Ferrater a la cubierta tiene un ímpetu espacial y de luz elegantemente pensada que la hacen de mi especial interés. Un proyecto que conocía previamente pero con poca información. Y aunque fuese mucha, nunca es lo mismo verla, y "sentirla" en el lugar. Vivirla, al final de cuentas.. Y aunque al exterior (como también en la ejecución, construcción), me llevé una clara decepción, me quedo con el buen sabor de boca de que aquí algo se aportó al tan flexible, como prostituido y desgastado discurso arquitectónico.
El objetivo de tan veloz viaje era el de conocer la Expo de Zaragoza. Un evento que se vestía de ser una exposición "Universal". Entendamos entonces que bajo este acento nos remontamos inmediatamente a la historia de las exposiciones universales. La primeras dos se realizaron en París en el año 1798. En 1851, varios años después se hizo en Londres, la cual se catalogó como la "Gran exposición de los trabajos de las industrias de todas la naciones". En dicha ocasión John Paxton deslumbró al mundo con un pabellón de estructuras de acero que estaba totalmente acristalado y que tenía dimensiones hipertrofiadamente exageradas. Hablando desde esta expo, no podemos pasar por alto imaginarnos lo inviable de mantener un edificio de dichas características hoy en día. No obstante, el "Crystal Palace" y dicha exposición, marcaron y reflejaron el pasar industrial de una época. Posterior, le siguen la exposición universal de París de 1889, a 100 años de la toma de la bastilla donde Eiffel sacó del saco a la polémica y actualmente conocida como "torre Eiffel" (no olvidemos que se pensó desmontar apenas terminada la cita) le siguen importantes como Chicago 1893, y luego sería imposible para un arquitecto no mencionar la de Barcelona de 1929, donde Mies entrega un verdadero paradigma de su excelencia a la sorpresa de una década que aún digería la arquitectura moderna planteada en época de guerras (nos referimos al pabellón de Alemania, conocido como el pabellón de Barcelona [marca registrada]). Luego Nueva York en el año 1939, y nos pasamos a las últimas que han quedado en mi memoria, Sevilla 1992 (por mi corta edad), y por la clase de arquitectura que dieron José Cruz Ovalle y Germán del Sol (último premio nacional de arquitectura de Chile) diseñando el pabellón chileno, y por el ingenioso montaje del pabellón en general; y por último esta última de Zaragoza, mas conocida por proximidad física que por otra cosa.
El hecho de una exposición universal es socialmente muy potente en sí, pero los edificios son los que quedan para siempre. Y como eso es así, en todas las nombradas tenemos iconos de la arquitectura. Edificios, estructuras y espacios para el aprendizaje, esos que emocionan y valen la pena.
Ante tal panorama, solo podía emocionarme con pensar que al menos sería testigo de alguna clase magistral de arquitectura. Antes de empezar, es preciso aclarar que finalmente esta no fue una expo universal, sino una "internacionalmente reconocida", cada cual piense lo que quiera. Sin embargo, Zaha Hadid &al. venía resonando en el paladar previo a la llegada. Nada menor, se supone.
Por cierto, no lo olvidemos, el tema es "el agua". Y por supuesto, todas sus implicaciones ecológicas que tiene hoy y en el futuro. Una expo como esta ambiciona entonces cambiar el modo de pensar de las personas, ambiciona educar al mundo y al espectador en el buen manejo de la energía y del cada vez mas escaso recurso hídrico.
Exposición de Zaragoza 2008
Pero el ojo del arquitecto poco sabe de ciencia, y aunque no obstante la comenta apasionadamente, va directamente a la mirada crítica de los espacios y edificios que le rodean. Por minutos es sociólogo y piensa en su posterior uso, en el impacto que tendrá en la ciudad. Pero no es economista, y no se imagina la ecuación que impulsa lo que sus ojos ven. En última instancia es un crítico periodista y predica todo cuanto puede expresar. Otros "menos serios" simplemente son tertulianos que no dejan pasar oportunidad sin ponerse a discutir como mas nos gusta, con pasión.
Pabellón de Aragón (Olano y Mendos, arquitectos)
Y así nos vamos paseando por un verdadero parque de diversiones de la arquitectura. Después del primer pabellón, el discurso empieza a parecer repetido. China aprovecha de hacer la propaganda de rigor para la próxima "Gran Exposición Universal de Shanghai". Lo de Nepal es de escándalo, un verdadero mercadillo de souvenirs y venta de comidas típicas que poco o nada tienen que ver con el agua. Una fuente de agua de estilo gratuitamente oriental adorna dicho mercadillo. No se supone que vinimos a aprender sobre el recurso que tanto nos está costando mantener? Pues la pregunta se responde sola, ¿Quién paga parte de la expo?. Si, exacto, que hagan lo que quieran entonces. Es así como cada pabellón se transforma en la antesala de los puestos de venta se souvenirs. Y los jamoncitos, salchichones, vinos y licores varios aparecen como un verdadero festival frente a mis ojos.
Para mi, los edificios se tornan más importante de lo que deberían y empiezo a dilucidarlos, aplaudo los aciertos y no dudo en evidenciar los que no lo son. Comienza mi búsqueda por el que será el "hito" de la expo, la clase esencial de arquitectura.
El complejo de pabellones de países es muy genérico, lo que me transporta a buscar las singularidades.
El de Aragón es el primero y último que sobresale. Su estética generó múltiples controversias, pero su forma de posarse en el suelo tiene un potencial público. Esperemos que no suceda lo mismo que pasó con el queso gruyere que Herzog & De Meuron diseñaron en Barcelona. No hay nadie, no se puede ver un ánima, no pasa absolutamente nada, y los skaters son los más agradecidos al poder circular por donde quieren, aburriéndose rápidamente. Esto acusa un problema de ubicación de estos complaejos que buscan potenciar zonas deterioradas, desde el punto de vista urbano (que trasciende lo físico) no los relacionan bien con otros servicios y viviendas. Cosa clave
El pabellón de España de Francisco Mangado y su bosque de pilares se me hace especial, espacial, un acierto que genera un todo continuo entre las diferentes sensaciones de estar dentro y fuera. Dentro del contexto, un imperdible es la torre del agua, del arquitecto Enrique de Teresa. Un edificio con la planta de una gota de agua y que en su zócalo contiene un hall de acceso de calibre espectacular, y sobre el un vacío de unos 20 pisos que no contiene nada más que eso, vacío. No tiene uso de momento. La exposición que lo habita palidece ante ese vació dramático que te hace subir y bajar elegantemente por rampas de una doble helicoide que atraviesan el silencio del blanco y la referencia innegable al Guggenheim de Wright, sin serlo. Dudo acerca de su usó en el futuro. ¿Se construirán plantas para poder justificar 35 millones de euros? No pareciera.
Pilares de cerámica del Pabellón de España, obra del arquitecto Francisco Mangado.
Torre del Agua - Enrique de Teresa arquitecto
Torre del agua - Enrique de Teresa arquitecto
Torre del Agua - Enrique de Teresa arquiteto
Torre del agua - Enrique de Teresa arquitecto
Y para terminar, y como plato de fondo, "Zaha". No se necesitan más explicaciones. Un alarde tan discutible como su autora. No obstante, aunque resulta interesante recorrer un "Zaha" por primera vez, es lastimoso que apenas inaugurada un mes atrás, se esté cayendo literalmente a pedazos por lo mal construido.
Todos quieren tener su Ópera de Sydney, generar postales.
Todos los pabellones menores se desarman y viajan al país de nunca jamás, la exposición multimedia se pierde, en vez de dar la vuelta al mundo "educando" o fantaseando al resto de desafortunados que no pudieron asistir al evento.
Y entre todo eso, aparece una caravana de color y cultura que exige exitosamente la atención del acalorado publico que no deja de beber agua. Rociadores para bajar la temperatura, una piscina, cascadas por doquier, de todos los tamaños, el agua corre por todos lados como si sobrara.
Bravo!, soy crítico pero me gustó asistir a mi primera EXPO Universal.
Interior del pabellón puente de la arquitecto Zaha Hadid.
Pabellón puente de la arquitecto Zaha Hadid.
Cirque du Soleil
__
... Recorres durante horas y días entre hipocresía e historias fantaseosas y vagas entre máscaras ecológicas que esconden hitos puramente políticos y económicos. Luego te preguntas desesperado... ¿Y donde están los lugares de verdad?, esos que quedan!, es entonces cuando escapar parece ser la única manifestación de la realidad...
http://ciudadespoetas.blogspot.com/2008/07/impulso.html
Interior Basílica del Pilar - Zaragoza
Basílica del Pilar - Zaragoza
Exposición internacional de agua.
Zaragoza, Verano 2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario