no siempre encuentro un techo,
y las penas que llora el cielo
entran a jugar un loco acecho.
En los canales del ocaso
no encuentro siempre un suelo,
y los desconocidos subterráneos
no siempre son amigos.
En las islas de los días
nos perdemos de los otros,
entonces solos viajamos
buscando quienes somos.
Y así construyo mi vida
sin techo y sin escudo,
y recibir todas las pistas...
... así sean las penas del cielo.
Barcelona, Diciembre 2008