viernes, 30 de octubre de 2009
el viejo
lunes, 28 de septiembre de 2009
Quiltro
lunes, 7 de septiembre de 2009
lo que hay...
aeropuerto
miércoles, 26 de agosto de 2009
Día de calor
jueves, 30 de julio de 2009
Ciudad ilusa
Mientras el circo del día se apaga, el calor pierde su intensidad, mas no su efecto adormecedor. Tu sueñas en la habitación de al lado y yo me revuelco en el insomnio de una mente intranquila que nunca me deja dormir en paz. Observo el tiempo, osando engañar al cuerpo para lograr conciliar el descanso iluso. Reposo ante un gigante de hormigón, austero y repetitivo. Dos chicos negros acaban de perder un taxi. Discriminación asquerosa. El ímpetu hipócrita que habita en las cabezas retorcidas de esta ciudad me lleva a disfrutar de esta noche tibia sentado en el mármol de un balcón cualquiera. No es un balcón cualquiera y el mármol no existe. Los negros siguen esperando el taxi y la noche avanza sin noción alguna del tiempo. Los coches siguen pasando acelerados, llegando atrasados a sus destinos. Las estrellan casi no existen en un cielo tan contaminado de luces pretenciosas. Un grupo de niños grita incesantemente afuera de un bar mientras un vecino molesto les grita a callar. Las sirenas de una baliza perdida chillan insoportablemente en los oídos de cualquiera que ose dormir a estas horas. Es muy tarde, lo sé. Solo pues cada vez demoran más los autos, cada vez más rápidos a sus destinos atrasados. El reloj desaparece de mi cabeza y todos los detalles de la noche parecen hacerse importantes. Cada vez son menos. El olor terroso, denso, casi como una gelatina transparente que congela todo en movimientos casi alucinógenos. Todo parece bajo los efectos de esta ciudad que droga lentamente de día. No te deja dormir en paz durante la noche. Está atiborrada de gente y nunca antes me sentí tan solo. Rato después un taxista se apiada y los negros por fin cogen rumbo a su destino. Estoy cansado de esta ciudad arribista, aspiracional, que opta a mirar en menos, cuando en realidad es una pura escenografía de cartón que quiere ser una Francia en sus barrios clásicos y un Estados unidos en sus barrios más modernos. Debe ser que no hay mar, debe ser que no hay cerros. No existen los espacios infinitos donde el hombre desahoga su pena a gritos, a llantos. En cambio, la moneda de cambio son las puteadas incesantes del boludo que no entiende que al que tiene enfrente es una persona. No existen los vacíos inolvidables donde los más duros caen presos en el ensimismamiento personal. Lugares para conocerse a si mismos. En cambio están los palacios de los metales veloces que muestran cual joyero, el nivel portentoso de los mas ricos. Los no aptos, bajo tierra. Ciudad de ricos feos y chicas disfrazadas de guapas. Una ciudad cada vez más dorada, como el rubio habitar de liso femenino que abunda. Cada vez hay menos vestidos de lunares y cada vez hay más abrigos de pana inglesa. Aquellos vestidos huelen a sur y a gitanillo, dice un penoso. Estoy rodeado de gente, pero me siento mas solo que nunca en toda mi vida, no veo humildad, no siento serenidad. No encuentro un espacio de contemplación urbana, mucho menos personal. Me quedo entonces en el mármol suelto de mi balcón mirando a los borrachos desfilar a gritos pateando el miserable suelo que sus antepasados les dejaron construido con sangre ajena y sueños robados. En este lugar no existe la memoria.
Julio 2009
martes, 23 de junio de 2009
Retrato
miércoles, 10 de junio de 2009
Viajes
jueves, 7 de mayo de 2009
ese momento...
lunes, 6 de abril de 2009
Ida y vuelta
domingo, 8 de marzo de 2009
Los viejos
lunes, 9 de febrero de 2009
hojas vacías
domingo, 8 de febrero de 2009
bailando tango...
rayo de sol
"Por esta vez seamos temerarios!
viernes, 6 de febrero de 2009
esa ciudad
¡razones?
Life experience!
viernes, 23 de enero de 2009
Perspectivas nuevas







