derramado en el desierto más árido.
Llano, vacío.
El viento sopla caliente
& solo susurra tu silencio.
Soy esa ciudad sin vida,
sin alma,
donde los cuerpos robóticos
vagan como ausentes hacia el olvido.
Soy ese hielo que nunca se derrite
y que ya no puede llorar,
más sufre la frustración del incompetente
que no puede amar hasta el último suspiro.
Soy esa habitación diáfana,
perfecta e inmaculada que no ostenta un corazón.
Habitación blanca llena de ópera vacía.
Sin dunas, sin dos soles permanentes.
...los transeúntes
vagaron hipnotizados
perdidos en la cotidianidad.
entre gritos caminaban
apurados a sus destinos imaginarios.
Y nadie lo miró,
nadie se percató que en realidad,
se había ido, sin vida.
adap. 13 Julio 2009
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