Oculta entre el desastre,
escondida detrás de un velo difuso.

Casi en el umbral del claroscuro,
está María Magdalena.
Un angel entre tanta destrucción.
Me regaló una sonrisa,
y el mejor pan calientito,
la coquetería infantil de una niña de 10 años.
Mil palabras no bastan para agradecer humanidad y sinceridad, una sonrisa a cambio de nada, como debe ser.
Villa Fresia, Dichato
18, Abril
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