"Se ha dicho de un Concepción gris, de un Concepción que a veces molesta y no es amable. Pero una ciudad no es amable por si sola, sino que es así como se le hace
Históricamente la ciudad de Concepción ha sido desarrollada lejos de sus bordes, llámese a estos los que se configuran en torno a cerros, lagunas y ríos. De esto queda una concentración de masa “gris” que no hace más que esconderse y alejarse de todo entorno natural y físico que la rodea. Recordemos que en nuestro habitar nos pesa un pasado de terremotos y tragedias que han derrumbado una y otra vez la jerarquía urbana de arquitectura republicana que alguna vez existió. Es entonces nuestro entorno el que nos liga realmente a nuestras raíces e historia.
Se habla de un Concepción gris, pero somos cuna del pensamiento & el arte, y es este último, el que yace bajo un manto difuso que lo esconde y que hace que se diga lo gris que somos. Pero gris, es cuando no habitamos, gris es cuando no existimos, hablamos, o expresamos o sentimos. En realidad Concepción no es en lo más mínimo gris, sino al contrario, color y expresión.
Ahora entonces es por triquiñuelas y juegos de palabras, que se habla de nuevas ciudades, modernas, y pensadas para disfrutarlas. En concepción se recogen las ansias de que por fin llegaremos al río, pues después de siglos, aun no lo hacemos, y es por ello que por triquiñuelas y palabras, vemos la contradicción de que un nuevo río, eso si uno de concreto y metales veloces, nos impide con aun mas ímpetu la llegada al verdadero río y vacío mas hermoso que pueda rodearnos, seria este vacío, el verdadero puente a una ciudad capaz de ofrecer espacios para lanzarse a los sueños y la inspiración de poetas y artistas, y a cualquiera que con ojos de sorpresa descubra que Concepción no es en lo mas mínimo gris.
Es este nuestro río, el que conocemos fugazmente a través de los segundos en que nos movemos de un borde a otro, es este nuestro río, que en realidad desconocimos y convertimos en una autopista de desechos y vacío… ese vacío, el que ahora permanece para quedarse con imponente presencia.
Es este el río donde en realidad desemboca naturalmente nuestro entorno; es este el río que sin alardes, nos impresiona por su vasto y calmo recorrido.
Y si, es cierto que alguna vez fuimos una ciudad en que se vivieron los placeres más excelsos, donde se admiraba la magia que ocurre cuando el cuerpo se transforma en arte… eso esta a la vuelta de la esquina de volver a tenerlo.
En poco más de una década, y bajo el alero de importantes instituciones, ha surgido una corporación que con el sueño mas ambicioso de todos pretende lograr que lleguemos con bombos y platillos al río Bío-Bío, es el sueño de un teatro, el teatro Pencopolitano.
“Queremos que para el 2010 la ciudad mire al río” son estas ilustres palabras las que tal vez se tomaron demasiado en serio pues a estas andas, al río llegaremos solo a mirarlo, y de bastante lejos. . ., es este día el que les presento mi sueño, en que no aspiremos a mirar lo bello que es nuestro vasto y calmo río Bío-Bío, sino a que desemboquemos de una vez por todas en el, para no solo a mirarlo, sino admirarlo, sentirlo, vivirlo, soñarlo, y por que no, tocarlo."
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