Sé que me equivoco cuando lo hago, como un péndulo perpetuo, me equivoco y me equivoco. Cada mañana ahora es rara, y no las quiero. Sale el sol pero hay poca luz. Echaba de menos manchar de carbón de nuevo, pero no vale el precio.
Me va a costar encontrar un simple día cualquiera. Retiraré mis pensamientos en la soledad constante de la ola y en el mas profundo azul para poder aislar mi cabeza que me mata. Donde compro tapones para no escucharme un rato. De un tiempo a esta parte mataría por eso, silencio, pero de mi cabeza.
Tendré que volver a levantar la cabeza y agudizar el ojo para ver el mundo a través de filtros cada vez más realistas. Cada vez hay menos sueño y cada vez más cabeza.
Si pudiera retroceder en el tiempo solo elegiría no herir, pues cada herida ajenaes una propia aún más profunda.
He vivido, he vivido mucho y nada, y de nada me arrepiento. Los porrazos son cada vez más dolorosos, pero cada vez te enseñan cosas más trascendentales. Me quedo con lo malo para sufrirlo y me quedo con lo bueno, para volver a vivirlo.
Mañana voy a ver grises, luego espero, con el tiempo, volver a ver colores.
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