martes, 23 de junio de 2009

Retrato


Retrato 15/06/09


A veces pasa el tiempo y las hojas de un libro quedan olvidadas. Hay bitácoras que se tornan amarillentas en una repisa perdida en el polvo del pasado. En un amanecer solo basta una nube, un sol radiante y un poco de magia, luego todas sus hojas se tornan blancas y quieren que la tinta negra corra de nuevo facilidad. Cuando los viajes se acaban, solo puede empezarse otros, más inciertos y más espectaculares. Los lugares cambian y los amigos también, pero el apetito voraz por la vida permanece intacto. Cuando una bitácora se cierra, es para no abrirse jamás, esta queda solo en la cabeza y con haberla echo basta. Continúa una nueva, y no pares nunca, pues solo de esta manera abrirás siempre los ojos como si fuera la primera vez.

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