Las cadenas infinitas me acompañan
mientras exploro los montes
perdidos bajo esos soles.
Paso horas recorriendo un desierto
diáfano y dorado,
perdido en el horizonte.
Cuando los soles desaparecen,
aquel desierto terso se pierde en la oscuridad,
y despierto del sueño en un mar de soledad.
Ahora contenidos nos vamos,
con el miedo de entregarnos
a un viaje imposible,
Es pura ambición de vida,
y no el simulacro desechable
de una careta inventada por otros.
Bajo el cielo negro te pienso por horas,
inestables emociones que son de pura piel.
Te he mirado y observado tanto,
que ya te puedo ver.
Bajo el manto oscuro sueño con tu sombra,
Pero el susurro del viento
me dice al oído que no es hora.
Sin embargo el recuerdo es demasiado fuerte,
pues tu sangre ya corre por mi tripa...
y mientras echarte de menos es un sufrimiento,
tener tu recuerdo es una delicia.
Ida y vuelta
Marzo 2009
1 comentario:
Bellísimo...
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