
Afortunado aquél que, en la marea alta de su vida, ha experimentado una dosis del entorno que más desea. En estos días de agitación y cambios violentos, cuando los valores básicos de hoy son los sueños vanos y rotos del mañana, hay mucho que decir a favor de una filosofía que aspira a vivir una vida plena cuando se presenta la oportunidad […] Después de todo, esas experiencias son las únicas posesiones que ningún azar del destino, ninguna catástrofe cósmica nos podrá arrebatar: Nada podrá alterar el hecho de que, por un momento en la eternidad, habremos vivido plenamente.
Eric Shipton (1907-1977)
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